Prints
Hay canciones que escuchas una vez y ya son tuyas.
No sabes exactamente cuándo pasó.
Estabas haciendo otra cosa, quizás conduciendo, quizás lavando los platos, y de repente esa melodía entró y se quedó. Ya no puedes escucharla sin que te traiga algo. Un lugar. Una persona. Una versión de ti que creías olvidada.
El arte funciona igual.
No necesitas entenderlo para que te cambie algo por dentro. No necesitas saber nada de técnica, ni de historia del arte, ni de por qué esa combinación de colores te detiene cuando pasas por delante. Solo necesitas reconocer lo que ya sientes.
Un print no es una copia de algo que no pudiste tener.
Es la decisión de no ignorar lo que ya te dijo algo.
Está impreso en papel de algodón, con la misma fidelidad con la que fue creado, porque si algo merece estar en tu espacio, merece durar. No un año. No cinco. El tiempo suficiente para que alguien que venga después te pregunte de dónde es.
Y tú sonrías porque sabes exactamente por qué lo elegiste.
Aunque en aquel momento no supieras explicarlo.